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lunes, 22 de agosto de 2016

Anfibios de Redes



La Reserva de la Biosfera de Redes (Asturias) es célebre por sus bosques de haya y de castaño. Cierto. Formaciones boscosas interminables en un magnífico estado de conservación. Casi el 40% de los bosques son de castaño. Y Hayas, muchas hayas en las umbrías, que llegan a ocupar la cuarta parte del parque natural y Reserva de la Biosfera de Asturias. Pero no es menos cierto que el otro recurso natural protagonista de este espacio natural protegido es el agua.


No es raro si pensamos en los altos requerimientos de agua que requiere el haya, el árbol más exigente en cuanto a necesidades hídricas de cuantos crecen en España y en el continente europeo. No agua de lluvia (que como es lógico también agradece), sino como humedad ambiental. La niebla es el ambiente óptimo para el desarrollo del haya, que sabe cómo captarla con la disposición de sus hojas y el tronco liso. Almacena tanta agua a sus pies que poquísimas especies de plantas pueden acompañarla en su crecimiento. Son contadas las especies que resisten su compañía… y claro esa agua tarde o temprano fluye, corre por las escarpadas laderas de las montañas de Redes, se abre paso por sus prados, se desmorona desde cortados rocosos en forma de cascada (El monumento natural del Tabayón del Mongayo es el máximo exponente del parque), forma ríos como el Nalón, el curso fluvial más importante del Principado de Asturias. Y también se remansa; en embalses, pozas naturales, zonas encharcadas, abrevaderos…



Y si el haya tiene pocos “amigos” vegetales, el agua sí que hace las delicias de todos por cuestiones obvias pero sobre todo de una clase de mamíferos para la que supone una necesidad vital: los anfibios. Vale la pena acercarse a la Reserva de la Biosfera de Redes para disfrutar del agua y de las diferentes especies de anfibios que se pueden encontrar: desde la rana verde (embalse de Rioseco) hasta las varias especies de tritones (alpino en Lago la Caballuna y Ubales;  ibérico en Ubales, jaspeado en la ruta del Alba…), sapo común, sapo partero o la salamandras común y rabilarga, etc.

domingo, 31 de julio de 2016

Parque natural Jandía, bellezas en la punta sur Fuerteventura

Playa de Sotavento

Lo que la naturaleza ha unido, que no lo separe el hombre. La península de Jandía era hace muchos años una isla. Un istmo de origen volcánico la unió a la isla principal formando la actual península, una de las tres principales penínsulas canarias. Ese istmo se llama istmo de la Pared y está en El Jable.
Playa de Barlovento

Antes de llegar a Morro Jable la belleza del paisaje volcánico va cobrando enteros, pero es a partir de esta localidad turística del sur de la isla de Fuerteventura, cuando la cosa se pone verdaderamente interesante. Las carreteras desaparecen y las pistas de picón son el nuevo firme a seguir para descubrir la belleza volcánica del parque natural Jandía. La hilera montañosa central, donde se encuentran las principales alturas de la isla (pico de la Zarza 812 m.), separan dos vertientes tan impresionantes como diferentes. Viéndolas por separado parecen desde luego que pertenecen a lugares distantes en el mapa del mundo pero están aquí, a merced del viento una, la del oeste, y con la apacible tranquilidad de saberse protegida otra, la del este. Son las famosas playas de Barlovento y Sotavento.
 
Por el interior volcánico del parque natural  
Aquí viven interesantes endemismos de flora y fauna asociados a la geología volcánica, el principal recurso natural de este espacio protegido.
Playa de Cofete
Faro de Jandía


Existen varias excursiones que permiten conocerlos. Destaca la bajada al faro de Jandía, y la salvaje playa de Cofete, batida por la bravura del Atlántico. Como contraposición las transparentes y tranquilas aguas de Sotavento. Un lugar excepcional en esta Reserva de la Biosfera canaria para escaparse, ahora que corren tiempos playeros.

miércoles, 8 de junio de 2016

Lagos de Somiedo

 
Lago de Cervériz
Los Lagos de Somiedo son sin duda el puñado de lagos de alta montaña más famoso de la Cordillera Cantábrica. No les faltan motivos, les sobran más bien.
Lago de la Cueva, el primero de los lagos de Saliencia.

Y son también uno de los principales recursos naturales del parque natural de Somiedo (1988) y la posterior Reserva de la Biosfera de Somiedo, la Reserva de la Biosfera pionera en Asturias y una de las primeras en ser declaradas en España (año 2000).

Cabanas de Teito en el Valle de Lago

Los popularmente conocidos como Lagos de Somiedo fueron además declarados Monumento Natural (2003). Se encuentran repartidos en la cabecera de dos valles somedanos, el Valle de Lago y el Valle de Saliencia, así que podemos referirnos a ellos más acertadamente como el Lago del Valle y los lagos de Saliencia. Con accesos diferentes, una ruta (PR.AS15 y PR AS15.1) permite eso sí enlazar el conjunto lacustre entrando por un valle y saliendo por el otro. Una serie de paneles informativos se encargan de que el visitante  saque el mayor provecho interpretativo al recorrido por este rincón osero. Si te gustan los paisajes de montaña, salpicados de lagos multicolores, prados repletos de flores y cabañas de pastores (cabanas de teito), pocos recorridos senderistas son más fotogénicos que éste.

Lago del Valle, con su isla interior.

Se puede hacer la ruta empezando por el valle de Saliencia para caminar los 7 kilómetros (ida y vuelta) desde el Alto de la Farrapona hasta el lago Cervériz. El trazado es sencillo, con unas suaves rampas que salvan el desnivel entre el lago de la Cueva, el primero que aparece, la laguna Almagrera o La Mina (estacional) y, ya arriba, el lago de Cervériz en un cómodo caminar por pista de tierra. Desde el lago Cervériz hasta el lago de Calabazosa un sendero bien indicado permite acercarse hasta este último gran lago. De regreso al de Cervériz, una senda posibilita acceder como he comentado anteriormente al Valle del Lago y llegar al bello Lago del Valle.
Pista por el Valle de Lago
Lago del Valle

Geológicamente hablando los valores que convierten al conjunto lacustre de Somiedo en monumento natural asturiano tienen que ver, sobre todo, con los vinculados a su origen glaciar. Se trata de lagos de circo glaciar conectados por valles glaciares entre los que se erige un macizo calcáreo repleto de formaciones erosivas kársticas: dolinas, poljes, lapiaces, uvalas, etc.

Y es precisamente el conjunto lo que se reconoce como monumento natural del conjunto lacustre de Somiedo: los lagos de Saliencia (La Cueva, La Mina, Calabazosa o Lago Negro y el lago de Cervériz), el Lago del Valle y la alta montaña situada entre ellos.
 
Lago de la Cueva y senderistas subiendo a la zona de Calabazosa y Cervériz.
El capítulo botánico también es importante en este monumento, especialmente la flora ligada a la vegetación acuática, con especies amenazadas como la potentilla arbustiva (Pentaphilloides fructicosa subsp. floribunda), la cola de caballo variegada (Equisetum variegatum) y la cinta de agua (Triglochin palustris). Además de estas especies y las comunidades acuáticas de lagos y lagunas, destacan la vegetación de turberas de cárices (Carex sp.) y esfagnos (Sphagnum sp.)
Valle de Lago

¿Y respecto a la fauna? Pues nada más y nada menos que oso pardo, nutria, y otras especies más fáciles de ver como el rebeco, el águila real, el alimoche, el gorrión alpino, el acentor alpino, las chovas piquirroja y piquigualda, etc. Entre los anfibios: tritón alpino, tritón palmeado, salamandra común, sapo común, sapo partero, rana bermeja y rana patilarga.


Si no los conocéis, no dudéis en acercaros hasta ello pero antes un aviso: la cámara de fotos trabajará de lo lindo…

martes, 31 de mayo de 2016

Puertos de Marabio, geología escondida… y con vistas


Estos puertos asturianos encierran dos atractivos a los que es difícil resistirse: su importancia geológica subterránea y las generosas vistas panorámicas que se disfrutan desde este balcón natural. A los Puertos de Marabio se accede desde dos puntos. Por el norte desde Grado hasta Villabre por la AS-311 y desde el sureste por Entrago, en los Valles del Oso. Y es que el monumento natural de los Puertos de Marabio, de 12,5 kilómetros cuadrados, se reparte entre tres concejos: Yernes y Tameza por el norte, y los de Teverga y Proaza por el sur.



Siempre que he subido lo he hecho desde Entrago, localidad íntimamente relacionada con la famosa vía verde de la Senda del Oso. A medida que se asciende por estrecha carretera se gana altura con celeridad con la vista puesta en la enorme mole caliza grisácea que flanquea por la derecha la subida. Es la misma mole que abajo, al nivel de río Teverga, la célebre senda perfora mediante túneles para salvar un estrecho desfiladero.


Una vez arriba se gana un altiplano desde el que se observan unas panorámicas espectaculares y muy aéreas. Son los Puertos de Marabio. Y para gozar de las vistas privilegiadas de este balcón natural hacia el sur y el este, lo mejor es detenerse junto a la ermita de Santa Ana. La vista se extiende por el parque natural (y Reserva de la Biosfera) de Las Ubiñas-La Mesa (en el cual se incluye parcialmente este monumento natural) y más allá, hacia las montañas de Redes, otra espectacular Reserva de la Biosfera asturiana.

Hacia atrás, hacia el oeste, la visión del “altiplano” es amplia, con las paredes rocosas calizas a la derecha que dan una pista importante de la naturaleza geológica del monumento. A la vista los Puertos de Marabio se abren como un bucólico vallecito de suaves laderas encajado entre montañas. Pero el suelo del vallecito, en realidad, es un queso gruyere formado por un verdadero despliegue geológico de dolinas y valles ciegos, que en un primer vistazo permanecen ocultos a los ojos por una alfombra de pasto verde en el que crecen aulagas, robles, acebos y algunos tejos, salpicada de ganado vacuno con un aspecto inmejorable. Todo bajo el magnetismo del Pico Caldoveiro.


Su notable importancia tiene que ver también con el agua, como complejo  kárstico hidrogeológico; pues funciona a modo de gran embudo horadado por dolinas y salpicado de valles sin salida natural por los que corren regueros (Vega Prao, Vega Muria y Las Llongas) a modo de laberintos hasta que se filtran por el sustrato y son conducidos hacia la zona de Piedrallonga, el área receptora.

En esta gran esponja cubierta por una superficie de prados, abundan las cuevas y las galerías, muchas de ellas conectadas entre sí como ocurre en el sistema de Vegalonga, que llega a alcanzar 6 kilómetros de recorrido subterráneo, y otros muchos. En el caso de los valles ciegos o en las zonas entre dolinas en ocasiones se forman también lagunas.


Existe un sendero (PR.As.72) que permite hacer un recorrido circular de 12 kilómetros por el monumento natural. La capilla de Santa Ana es un buen inicio y final. A lo largo de la ruta verás que en estos puertos crece la centaura de Somiedo y el narciso de Asturias, interés botánico que se complementa a nivel faunístico con varias especies de quirópteros, el vuelo del treparriscos, el águila real, el alimoche o el roquero rojo y, sobre todo, la presencia esporádica de oso pardo.


La propia capilla de Santa Ana y sus inmediaciones son un inmejorable balcón con vistas que quitan el hipo. Acércate hasta la enorme cruz junto a la capilla, siéntate en el prado y deja volar tu mente…

viernes, 29 de abril de 2016

Entre las curiosas formas del Torcal de Antequera


Uno de los paisajes que más me gusta es el paisaje calizo. El creador de estos paisajes es el Karst. En España tenemos muchos y muy buenos ejemplos de lugares donde la roca caliza erosionada por el proceso kárstico es protagonista pero uno de los más singulares es sin duda el Torcal de Antequera, en la provincia de Málaga. Dentro de la acción erosiva, los paisajes resultantes pueden ser bien distintos. Pensad si no, en lo poco que se parecen la Ciudad Encantada de Cuenca y los Picos de Europa, por poner dos ejemplos. Pues bien, aquí tenéis otro enclave bien distinto. El Torcal de Antequera es un paisaje único, diferente.



Pasar una jornada en el laberinto pétreo del Torcal es dejarse llevar por un entorno embaucador, de curiosas formas y donde si uno se sale de los senderos, es fácil perderse. Pensad que hace unos 200 millones de años todo esto estaba debajo del mar y que lo que hoy parecen monedas de roca apiladas son en realidad acumulaciones de sedimentos carbonatados (carbonato cálcico) procedentes de los esqueletos y caparazones de la fauna marina de aquella época, allá por el Jurásico.
 
Cabra montés en el Torcal de Antequera
Hace unos 20 millones de años estos sedimentos carbonatados, convertidos en rocas calizas, se comprimieron y deformaron hasta fracturarse fruto del levantamiento del fondo marino debido a la Orogenia Alpina. La roca caliza quedó emergida y expuesta desde ese momento a la acción erosiva de agentes atmosféricos (agua, viento, cambios de temperatura, etc.). Es el llamado karst.  Poco a poco, la roca se va disolviendo, fracturando, fisurando, etc. y se crean las curiosas formas que hoy podemos encontrar en el Torcal, un paisaje en constante evolución.


El Torcal de Antequera es un verdadero centro de interpretación del karst al aire libre. Lapiaces, poljés, torcas, cuevas…. y ahí es donde tengo el paisajes kárstico que tanto me gusta.
Existe un centro de visitantes muy interesante que recomiendo visitar antes de adentrarse en el Torcal mediante alguno de los senderos señalizados. Comprenderéis mucho mejor por donde camináis.
 
Monumento Natural El Tornillo del Torcal.

Y no sólo piedras, el Torcal es una joyita biológica por lo que a flora y fauna se refiere. Es ZEPA y cuenta con 116 especies de vertebrados (las cabras montesas son un espectáculo), y casi 700 especies de plantas (mención especial a las rupícolas).

viernes, 15 de abril de 2016

De viaje

Estas semanas me encuentro realizando diferentes viajes, a cada cual más fascinante. A mi regreso, en breve, iré compartiendo con todos vosotros más experiencias en la naturaleza.

jueves, 17 de marzo de 2016

De miradores en los Picos de Europa asturianos

Picos de Europa desde el alto del Cabanón.

El touring es una modalidad turística que parece haberse consolidado como la mejor manera de disfrutar de unas vacaciones conociendo a fondo un territorio. Es algo así como ir desplazándose con el vehículo cambiando cada noche o cada dos noches de alojamiento y así poder escudriñar a fondo el territorio en cuestión. Si, como es mi caso, ese desplazamiento se realiza con el hilo conductor de la naturaleza y la visita a espacios naturales protegidos pues ya tengo el Ecotouring, como una de mis formas predilectas de viajar. Sin duda.

Y es en esta época, tras las últimas nevadas, cuando las altas cimas de Picos lucen su mejor aspecto. Ahora el problema es elegir… en un lugar de la envergadura del parque nacional Picos de Europa podéis suponer que la lista de enclaves que invitan a la parada en ruta es inacabable. Imposible pues enumerar todos y cada uno de mis rincones preferidos de Picos, así que he optado por centrar este post en los miradores, perfectamente acondicionados y situados en balcones naturales de primer orden, como los lugares desde los que observar las más altas cumbres del Principado de Asturias. Imponente por los cuatro costados.
Mirador del Fito

A continuación te detallo algunos de los mejores enclaves para quedarte extasiado ante tanta belleza montañera. Ya se sabe que no están todos los que son… pero desde luego si son excelentes lugares de observación del paisaje los que están en esta lista personal:

Mirador del Naranjo de Bulnes en Camarmeña: Desde la parte alta de esta aldea colgada en la garganta del Cares sobre Poncebos se disfruta sin duda de la mejor panorámica del Naranjo de Bulnes. ¿Cuándo? Por la tarde.

Mirador del Pozo de la Oración en Póo de Cabrales: a la salida del pueblo en dirección a Las Arenas. Fantásticas panorámicas del Picu Urriellu ¿Cuándo? Mejor por la tarde.
El Naranjo de Bulnes o Pico Urriello desde el mirador Pedro Udaondo

Mirador de Pedro Udaondo en Asiego: Amplias panorámicas del valle y al fondo los Picos nevados comandados por el Urriellu ¿Cuándo? También mejor por la tarde.

Mirador Entrelagos en Lagos  de Covadonga: ¿Cuando? A mediodía para evitar contraluces, pues la panorámica más interesante sobre los lagos deja el lago Ercina al este y el lago Enol al oeste.

Mirador en el Alto del Cabanón, en Ponga. Se trata en realidad de un collado en las montañas de Ponga, sobre el desfiladero del Sella pero desde el que se tiene una espectacular vista de las cumbres del macizo Occidental y Central. ¿Cuándo? Mejor por la tarde.
Las cumbres nevadas de Picos de Europa desde el Mirador del Fito.

Mirador del Fito. Uno de los clásicos. Probablemente uno de los mejores miradores de la península Ibérica. Situado en el alto del Fito. Al amanecer está a contraluz, pero a partir de las primeras horas del día prepárate para quedarte sin habla con la panorámica circular desde este impresionante mirador.


Pero no olvides otros miradores en el entorno de los lagos de Covadonga: Mirador de la Reina, Mirador del Príncipe y Mirador del Rey. Por cierto, el vehículo es el transporte empleado para el touring pero siempre recomiendo acceder a pie hasta lugares inolvidables. Es el caso también del Mirador de Ordiales, en el corazón del macizo Occidental. Una exigente ruta senderista pero las recompensas visuales desde este balcón natural colgado sobre el valle del Dobra no tienen parangón. Sin duda D. Pedro Pidal sabía bien donde quería ser enterrado.